Sin embargo al ir recorriéndolo (y cruzando perspectivas por Skype con Ángel y Katiska) me fui encontrando con aportes valiosos para seguir reflexionando sobre mi propia práctica y experiencia. También pude reconocer a la matemática oculta... ¡Creo que nunca me había puesto a pensar en esto! Y la pude ver concretamente a través de las obras de arte de M.C. Escher o en la misma naturaleza. ¡Algo asombroso!
Fui disfrutando la escritura del portafolio a través de este blog. También me gustó invertir tiempo en la búsqueda de videos y recursos vinculados (tanto para el trabajo como para entender más sobre algún tema particular). Lamente, eso sí, las complicaciones en los tiempos de entregas de activididades. Creo que venía haciendo un trabaja sistemático sobre el trabajo final, que hubiera sido seguramente muchísimo más rico si hubiera tenido el tiempo informado inicialmente. También rescato lo valioso de muchas de las aportaciones del foro, que seguí silenciosamente...
En general cada tema traté de vincularlo con mi quehacer en el campo profesional. Y a lo largo del proceso se fueron dispararando nuevas preguntas e interrogantes. Creo que esto es más que significativo. Porque sobre todo los docentes y educadores -si hay algo que no debemos dejar de hacer en este momento global-, es hacernos preguntas, interrogarnos... Sabemos que la tecnología abre nuevas posibilidades de innovación para favorecer los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Pero la sola incorporación de herramientas tecnológicas per se no garantiza una mejora en la calidad de enseñanza. Reflexionar sobre la educación en este nuevo contexto tecnológico es generar nuevos interroganges sobre cuestiones que probablemente no tienen una una única mirada.
Quiero cerrar mi e-portfolio con una frase de Edith Litwin, secretaria académica de la Universidad de Buenos Aires, referente del campo de la Tecnología Educativa y sobretodo una maestra para mí:
"Soñamos un mundo mejor, creemos que la felicidad es la resolución de todos lo conflictos, las guerras, las conspiraciones y, por qué no, los terremotos o cataclismos. En educación, también soñamos. Soñamos con la comprensión como resolución rápida, efectiva y permanente, con maravillosas estrategias y con no menos eficaces ayudas. Los sueños instalan aspiraciones, deseos, y más de una vez, plataformas proyectivas que se constituyen en caminos para andar. A la hora de formular proyectos recuperamos nuestras mejores aspiraciones, pero también nos interrogamos acerca de los límites, las condiciones, las realidades y el sentido con el que el proyecto se instala.”

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